Según un estudio científico nada riguroso, una frase que
empiece así, atrae la atención de ciertas personas ávidas de conocimiento. El anterior recurso literario produce cierta confusión como el que se da en las redes sociales ante la avalancha de publicaciones que señalan a los ciudadanos como cómplices necesarios de la situación actual, por su supuesta actitud pasiva.
Parece que se está abriendo una brecha entre los que "creen" manejar
o conocer la realidad ( la información) y aquellos que ni han estado, ni tienen
ganas de implicarse en temas políticos o económicos, aunque les afecte
directamente.
Últimamente se ha radicalizado el discurso que describe la actualización del ciudadano. Se habla del ciudadano de la misma manera que se ha censurado al político. Criticas
polarizadas: Al político por actuar con alevosía, de manera insidiosa tratando de adormecer al ciudadano; Críticas al ciudadano por no
reaccionar y defenderse, aun siendo consciente de su emponzoñamiento.
La droga que fluye por las venas de esta sociedad
se ha ido administrando en dosis homeopáticas desde que se gestó la mal llamada
“Transición”. Es tal el grado de asimilación de esas toxinas que la eliminación de esta pócima, que enferma a la sociedad
española, no se puede hacer (al menos únicamente) desde un punto de vista de la psicología terapéutica. No depende de una terapia de choque ni de los mensajes que (mas
allá del contenido) trasladan la idea de que el ciudadano es una especie de simio sometido, robot inerte o sumiso rumiante sin valores ni valor. Estos calificativos aumentan la desconfianza entre ellos...es decir, entre nosotros. La reacción que algunos
esperamos de nuestros conciudadanos ha de ser encontrada por ellos mismos (nosotros), de manera espontanea. Esta reacción posiblemente inducida (como siempre aparece en los análisis históricos realizados con posterioridad), no ha de ser impuesta con técnicas de exclusión social como el ostracismo
intelectual con el que se habla de la masa social, en la que por otro lado, todos estamos
incluidos. No hablo de la ironía, el sarcasmo o un ácido sentido del humor, si no mas bien de un ataque frontal
contra la supuesta actitud pasiva de los ciudadanos en ciertos mensajes.
Es posible que un
sarcasmo revestido de inocencia, argumentado en un futuro esperanzador consiga
que lleguemos al gran descubrimiento.
Esto puede hacernos pensar que nuestros actos están encaminados a manipular la sociedad. La opinión inducida es algo que de la misma manera, (supongo) será el razonamiento que habita las conciencias de los que actualmente ostentan el poder respecto a nosotros que somos para ellos los alienados o dominados. Quizá no sea esa la intención y la filantropía, el amor, el equilibrio y la estabilidad social sean necesidades íntimas que algunos queremos para el resto del planeta. En cualquier caso lo cierto es que no podemos evitar la desconfianza de nuestros congéneres ante una actitud que demande de ellos cierta implicación política, ya que ellos nunca la han tenido o no les ha interesado. No obstante algo que siempre alienta a la colaboración y en este momento mas que nunca es la esperanza. La gente sabe o cree saber, que en un mundo dominado por el materialismo, todo se hace por un interés material.
Esto puede hacernos pensar que nuestros actos están encaminados a manipular la sociedad. La opinión inducida es algo que de la misma manera, (supongo) será el razonamiento que habita las conciencias de los que actualmente ostentan el poder respecto a nosotros que somos para ellos los alienados o dominados. Quizá no sea esa la intención y la filantropía, el amor, el equilibrio y la estabilidad social sean necesidades íntimas que algunos queremos para el resto del planeta. En cualquier caso lo cierto es que no podemos evitar la desconfianza de nuestros congéneres ante una actitud que demande de ellos cierta implicación política, ya que ellos nunca la han tenido o no les ha interesado. No obstante algo que siempre alienta a la colaboración y en este momento mas que nunca es la esperanza. La gente sabe o cree saber, que en un mundo dominado por el materialismo, todo se hace por un interés material.
Si tratamos de trasladar un aviso de no seguir por
ese camino (que no sean zoquetes)... se le levanta la sospecha. El ciudadano piensa
que ese mensaje oculta algún interés y que se proclama porque interesa a otros (que quizás seamos nosotros) que quieren llegar primero.
El mensaje debe ser más
eficiente y transparente. Para ello nada mejor que seamos nosotros mismos (ellos) los que descubramos la realidad al contraponerla a los razonamientos lógicos del mercado.Es fácil:
Si pretendemos una verdadera cura para este veneno, podemos afirmar
sin demostrar preferencias o fanatismos políticos, que nuestra trayectoria económica es envidiable porque somos uno de los mejores
países en su adaptación a la crisis; que por parte de nuestros representantes y banqueros se han hecho y se están haciendo las
cosas bien; que el paro es necesario, que privatizar la sanidad o la educación constituyen una ventaja competitiva que nos va a favorecer a corto plazo. Esta frase que volvería
hipomaniaco a Friedman, puede dar un resultado inesperado. Este galimatías ha de
ser argumentado con una mezcla de los más disparatados recursos estilísticos, con los razonamientos lógicos del mercado. Surge entonces en el interlocutor una extraña actitud
paternalista y pedagógica con la que empieza a contradecir la irracionalidad de
tales afirmaciones. Justo en ese momento hay que guardar silencio y poner cara
de asombro ante su GRAN DESCUBRIMIENTO. Entonces el ciudadano (yo mismo) me
enaltezco de orgullo, porque creen (creo) tener una información privilegiada
que casi nadie conoce acerca del funcionamiento de la economía y la sociedad de
este país. Es de locos, pero da resultado. Podemos arengar en una pirueta que
volvería esquizofrénico a Keynes, que cuanto mas alto sea el paro, mejor para
nosotros...ya que así el trabajo será un bien escaso, lo que ocasionará una
demanda que los empresarios tratarán de satisfacer ofreciendo grandes salarios
y los bancos nos darán crédito para poder comprar (o alquilar) un trabajo y ese
dinero afortunadamente lo devolveremos durante toda nuestra vida, poco a poco y con muchos intereses, con lo que se creará mas dinero que a su vez repercutirá en que baje el precio de la
vivienda etc.
Lo mas triste es que algunos al oír este discurso propio de Cantinflas o de Ozores, incluso han replicado (y yo mismo me
replico): “No es posible que eso pase...pero ¿quien sabe?...la cosa va bien,
pero no tanto como dices". Incluso he dudado yo mismo.
La fuerza del
narcótico que adormece a esta sociedad es tan fuerte que no reaccionamos ante
tratamiento de choque alguno, ni ante un apercibimiento, ni ante un castigo
económico, ni ante el uso de la fuerza, ni ante una injusticia flagrante y
sangrante, ni ante nada...sociedad lobotomizada...pero que necesita esperanzas…démoselas. El futuro fue ayer, el presente mañana, el pasado no existe.
Creíamos vivir ya en el futuro; el progreso tecnológico ya había llegado y estábamos inmersos en el mejor y más perfecto de los sistemas...pero ahora se ha demostrado que algo falla. Ahora toca renovar lo que hasta hace dos dia considerábamos desarrollo y avance...ese futuro ya está obsoleto y no sirve...el futuro fue ayer.
ResponderEliminarPresente...no podemos hablar de presente, hoy no tenemos, estamos hipotecados, en stand by, el presente está inmóvil, ausente...sólo tiene cabida en el mañana por que hoy no presenta ninguna oportunidad para nada, es un presente inoperante en la actual situación, es un quiero y no puedo.
Quizá mañana se pueda retomar el presente, cuando el escenario actual haya cambiado...el presente es mañana. (Mª.J. Sánchez Agustín)