Ciudadanos culpables, de inocencia.
Cuando alguien se pregunta ¿como es posible que en España exista tal pasividad con el desolador panorama del desempleo y la progresiva destrucción del nivel de vida?. Para esa cuestión es difícil dar una respuesta. Algunos culpan a la pirámide demográfica...es decir...una sociedad envejecida como la nuestra se vuelve conservadora. Otros sin embargo piensan que esta cuestión supone oír y aceptar cosas que no queremos escuchar. ¿Porqué no reaccionamos? ¿porqué somos culpables y aceptamos el castigo?. Los ciudadanos son conscientes de la injusticia del modelo español en asuntos tan dispares como la concesión de hipotecas o el fraude fiscal .Lo mas triste es que todos firmamos una hipoteca o votamos un programa político, aún a sabiendas que "esto” podía pasar y con ello consentimos y aceptamos que en España nunca se tomarán medidas que perjudiquen directamente los intereses de la oligarquía financiera que son la principal fuente de financiación de todos los partidos políticos.
Pero ¿si alguien de manera aislada acepta correr un riesgo (a quedarse en el paro, o tener problemas para poder hacer frente a sus compromisos con los bancos), entenderá (si llega el momento) que esa posibilidad existía, y reaccionaría en consecuencia?Es de esperar…pero, cuando esas desgracias le ocurren a millones de personas, uno se pregunta si no habrá (más allá del problema económico) una actitud de dominación.
¿No existirá tras esa coincidencia, una conspiración para apoderarse de los factores de producción y someter la voluntad de los ciudadanos al yugo de las deudas? Resulta curioso como un problema de liquidez monetaria, puede afectar a la producción de bienes y servicios, a la economía real y a la vida doméstica de tantas famillas.
Entonces recuerdo que los españolitos somos así. Preferimos estafar, para ser como el vecino, que no hacerlo y que nos critiquen. Nos gusta que hablen bien de nosotros. Impera el miedo. Miedo a ser la oveja, el garbanzo o el trabajador negro. El que no vive por encima de sus posibilidades y no sigue los dictados pre-establecidos se convierte en marginado. Cuando adoptamos esa actitud inflacionista degradamos nuestra autoestima, voluntad y coherencia a la categoría de triple C (que diría Moody´s)…¡no te fíes!!…Paradojicamente nos enseñan a desconfiar de las personas que hacen ostentación del lujo, Ahora sólo rendimos pleitesiá al poder en una dimensión que transciende lo material. Hasta no hace mucho tiempo, cualquier ciudadano haciendo horas extras podía "aparentemente" subir en la escala social adquiriendo objetos propios de una élite. Pero ¿cual es la diferencia con nuestro entorno...es decir con Europa?. La respuesta es el cuento de los tres cerditos... un país como Alemania nunca basaría su crecimiento en un sector como la construcción que tiene muy limitado su crecimiento por la imposibilidad de la deslocalización, la limitación de los recursos etc, convirtiendo ese sector en una casa de paja. La agricultura plantea el mismo problema. Quizá hasta hace poco haya sido una casa de madera ciertamente confortable, pero el sector primario no es sinónimo de desarrollo si no mas bien lo contrario. Además un alemán no hace horas extras para comprarse un coche de gama alta o un traje, hace horas extra para comprar una segunda vivienda en España... que por otro lado, no pueden hacer ni para un apartamento (de 20 metros) muchos ciudadanos de este país . Entonces vino el lobo: descubrimos que hemos cambiado una "imagen nórdica de clase media" por un modo de vida. Entretenidos con nuestros juguetes se nos escapó lo importante. Los próximos años el ciudadano va a ver mermado aún mas sus derechos. Ahora estamos en una situación incomoda, no queremos renunciar a lo que tenemos…pero sabemos que lo que hacemos, tiene consecuencias que pueden afectarnos. El error en el modelo especulativo del ladrillo ha tenido unas consecuencias que según "nuestros representantes",sólo puede corregirse si nos convertimos en esclavos sumisos y permitimos que en un alarde de altruista y sacrificado patriotismo se reduzcan nuestros derechos a lo literal de la pantalla que supone el texto constitucional ratificado por una mayoría de españoles...que no por todos...ya que ese texto no ha sido ratificado por las generaciones posteriores. Aun así, seguimos en latente pasividad esperando salir indemnes de la quema. Hemos adoptado como acción (para proteger nuestros intereses) “el no hacer” . Esta huelga de voluntad es fruto del miedo heredado de una sociedad post-fraquista y temerosa de los desmanes del poder.
También hay que recordar lo que dicen los sociólogos: nuestra sociedad es una de las mas envejecidas de Europa y esa característica la convierte a su vez en una de las mas conservadoras.
Existen en nuestro país conservadores del PSOE, de IU, del PNV y de CIU además de los viejos dinosaurios del PP. Está demostrado que la edad es un factor determinante en el surgimiento de movimientos que muestren su desacuerdo con el poder establecido. El miedo a ser distinto o miedo al rechazo es una característica inherente a la sociedad humana y está en la base de su sistema educativo (que, como expuso de manera radical Skinner, en buena medida se define por el esquema básico del premio y del castigo) y es un pilar del proceso socializador. Los jóvenes sienten la necesidad de distinguirse del adulto y a su vez necesitan integrarse en un nuevo nuevo grupo, con el que pretenden crear una realidad distinta. Esa nueva realidad de los jóvenes (en mi opinión) atraería por efecto contagio a adultos, que por miedo al rechazo de sus menores y ante el abandono de su paraguas de prestaciones, tomen posiciones más activas.
Existen en nuestro país conservadores del PSOE, de IU, del PNV y de CIU además de los viejos dinosaurios del PP. Está demostrado que la edad es un factor determinante en el surgimiento de movimientos que muestren su desacuerdo con el poder establecido. El miedo a ser distinto o miedo al rechazo es una característica inherente a la sociedad humana y está en la base de su sistema educativo (que, como expuso de manera radical Skinner, en buena medida se define por el esquema básico del premio y del castigo) y es un pilar del proceso socializador. Los jóvenes sienten la necesidad de distinguirse del adulto y a su vez necesitan integrarse en un nuevo nuevo grupo, con el que pretenden crear una realidad distinta. Esa nueva realidad de los jóvenes (en mi opinión) atraería por efecto contagio a adultos, que por miedo al rechazo de sus menores y ante el abandono de su paraguas de prestaciones, tomen posiciones más activas.
Entre el colectivo juvenil no tiene tanta repercusión el miedo a infringir las normas (tanto legales como sociales).
Los adultos tenemos otra concepción ya que estamos "domesticados" y sometidos a los dictados del poder. Los adultos si somos conscientes de que buena parte del sistema normativo se fundamenta en el miedo, como nos muestra el Derecho Penal. También desde el ámbito de la ciencia política y la filosofía el miedo se ha identificado como una de las características de la sociedad actual y éste a su vez se traslada en una sociedad católica en una culpabilidad asumida.
En este contexto de crisis, la mayoría de ciudadanos (que sufre sus envites) son conscientes que su actitud no ha hecho bajarla Bolsa , no ha hundido los mercados, no ha inflado la economía, que ellos no han especulado con la vivienda, que no necesitan aeropuertos sin aviones, que no tienen yates, ni han ido nunca a la ópera en limousine, ni comido caviar.... No obstante eso no es óbice para que el miedo (que no la prudencia) comporte una parálisis de la sociedad, que a su vez permite seguir con esas fechorías, a los que si han vivido por encima de nuestras posibilidades.
En este contexto de crisis, la mayoría de ciudadanos (que sufre sus envites) son conscientes que su actitud no ha hecho bajar
El Dr. Joaquín Nieto Munuera Prof. Titular de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad de Murcia, hace un análisis sobre el impacto del miedo en la sociedad actual desde el punto de vista del individuo. En resumen su exposición se puede extrapolar al plano social y aunque no se puede realizar una predicción sobre acontecimientos futuros, si se puede presentar un diagnostico. Según su estudio el miedo se manifiesta en los niveles de respuesta afectiva en un plano conductual, es decir, muestra unas respuestas típicas. Una de las maneras de reaccionar al miedo es la de desarrollar conductas intersociales de sumisión frente a la dominancia. Esta apreciación puede ser distinta según los individuos, ya que la génesis del miedo se ve condicionada por los procesos culturales, las creencias, los valores y las tradiciones asociadas con las prácticas de socialización.
El ciudadano hundido y deprimido por la crisis, al sentirse castigado es consciente de que el político tiene un poder que le puede hacer daño olvidando que ese poder y esa entidad no son propias del Estado ,si no que se las da el propio ciudadano. El trabajador no ha malgastado el dinero público, no ha deteriorado la educación ni la sanidad públicas, no había cobrado nunca el paro, ni ha provocado déficit al Estado, las autonomías ni la Seguridad Social. Tampoco conoce a Moody's, Fitch ni Standard & Poor's, pero sí conoce a los que viven y vivieron por encima de sus posibilidades y se siente paralizado al comprobar que sus deseos de mejorar se ha truncado repentinamente. Tampoco ha tenido subvenciones como los partidos políticos, asociaciones empresariales, religiones y sindicatos. Además aunque un ciudadano (como tal) hubiese tenido algún tipo de subvención o ayuda debe asumir que una subvención a un contribuyente de un grupo que sólo es dueño en última instancia del factor trabajo es algo distinto a una ayuda a un perceptor que utiliza alguno de los otros factores de producción. Las ayudas a trabajadores son un préstamo social.
El hombre de la ilustración no llegó a ser racionalista aunque pretendía serlo, sin embargo nosotros somos racionalistas sin pretenderlo; tratamos de desarrollar nuestra razón no como un ideal, sino como un instrumento para conseguir bienestar. Este devenir y el peso del adoctrinamiento, nos ha llevado a reacciones patológicas crónicas. Hemos pasado de sufrir estrés agudo, a sufrir estrés crónico, de tener miedos concretos a tener miedos difusos, incluso hemos cambiado el miedo a los depredadores o a los cataclismos por el miedo a nuestros semejantes.
El camino no ha sido fácil para ello hemos tenido que utilizar métodos de racionalización que nos permitan apartarnos de la realidad de nuestras pulsiones, construyendo razonamientos falsos y aparentes. En la sociedad española actual
se ha producido un incremento de la competencia y la rivalidad de un modo
destructivo, a modo del modelo represivo del franquismo. No basta con
ganar...hay que vilipendiar, denostar, menospreciar, denigrar, desprestigiar,
mancillar, agraviar, despreciar, injuriar, deshonrar, insultar, difamar,
desdeñar, ofender, infamar e incluso eliminar al perdedor. Hoy las relaciones
se tornan más competitivas que amistosas y colaboracionistas, somos capaces de
arengar en los debates de foros y redes sociales, pero cada vez nos cuesta mas
movilizarnos y nuestros representantes de las dos españas...PP y PSOE nos los demuestran en cada debate . En la misma medida que ha descendido la comunicación interhumana,
han aumentado las posibilidades de comunicación globales. La victoria sobre el
espacio físico, ha traído también el aislamiento. Nuestras vidas se mueven
entre dos polos: claustrofobia y agorafobia.
Paralelamente a este proceso se ha originado
un ocultamiento de la naturaleza humana. El tiempo libre de ocio supone un
problema. El hombre se aparta de la naturaleza y busca el consumo. Prospera la
prisa tratando de recortar los tiempos dilatados propios de la burocratización; ese
sistema deshumanizado, impersonal y rígido en sus aspectos funcionales y
normativos que nos convierte en actores pasivos de nuestra propia realidad. Con
todo, siempre estamos en un perpetuo esfuerzo de adaptación.
El miedo ha ido penetrando en la
sociedad española. Hemos pasado de reacciones agudas como las que nos llevaron
a la guerra contra el invasor francés, o las trifulcas Carlistas, las
rebeliones cantonalistas, los nacionalismos y las manifestaciones locales en
contra de los poderes fácticos del periodo de la restauración, a concebir un Estado único, una identidad única
y una mentalidad única surgida tras la Guerra Civil e implantada con una
brutal represión. Hoy esa herencia del terror de Estado nos hace desconfiar incluso
de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad. Posteriormente el proceso "continuista" constitucional ha utilizando el terrorismo de ETA al principio y el terrorismo internacional recientemente, para establecer una realidad
única en la que seguimos inmersos, soportando el castigo merecido.

Antonio, hablas de ser realista, pero es que no existe una única realidad,..., me da la sensación de que te has fijado sólo en una. No creo que los españolitos seamos tan borregos, o por lo menos, que lo vayamos a seguir siendo. Y tampoco creo que nuestra inoperancia hasta hoy, obedezca a un sentimiento de culpa sobre lo que nos sucede, y estemos aceptado de buena gana el castigo impuesto. Pienso más bien en una tremenda ausencia de confianza en que nuestra acción tenga un resultado; en que nos sentimos inferiores, ignorantes, incapaces..., y que esa falta de fe en la acción social es la que conduce a su propio aborto.
ResponderEliminarNo podemos estar interiorizando esos mensajes negativos que nos lanzan, acaban con la poquita voluntad que podamos tener.
No se si para ti o para mi es tarde ya, pero desde luego que para los que vienen detrás no, y hay que convencerles de eso (y bueno, lo mejor sería estando con ellos y dando ejemplo, claro...).
Puede que las manifestaciones y huelgas de hoy, acaben siendo inútiles en cuanto al fin concreto que persiguen (que si retirar la reforma laboral, frenar los recortes sociales, que si apoyar la dación en pago,...), pero en ningún caso podemos pensar que son estériles: son respuesta, son acción, son el mejor abono para que la gente vea que no cabe la inoperancia, que es imprescindible demostrar la indignación y rabia que sentimos..., si no, encima dejaremos que estos políticos sin vocación alguna, sientan que pueden quedar impunes ante su irresponsabilidad.
Tú y yo, lo teníamos todo hecho y conquistado, por lo menos yo no he tenido que salir a la calle contra el franquismo, ni pedir más democracia..., pero la gente que viene, que tropieza con el desmantelamiento del estado social que tanto les costó a nuestros padres alcanzar y que nosotros disfrutamos, ... no tiene nada que perder, sino todo por ganar. Existe un objetivo, y sólo falta creer de verdad en la posibilidad de que nuestras acciones puestas en común, en la calle,...obtendrán resultado.
Los miedos son estados mentales que muchas veces no obedecen a nada real, en la mayoría de los casos anticipamos catástrofes y fracasos que finalmente no llegan a suceder, y eso bloquea nuestras acciones,...dejar que los miedos y las incertidumbres nos conquisten es una elección personal. Sentir miedo es normal y no nos hace cobardes, el dejarnos silenciar sí que nos convierte en cobardes.
Como no, una frasecica: "Cada acción que nosotros no hagamos, será hecha contra nosotros." Joan Fuster
(Esto te lo escribe la cobarde de Cabecicos,... que yo mucho decir, pero ...)
No tengo ninguna duda sobre mi visión subjetiva de la realidad. Esa actitud, es envidiable y coincido plenamente en que las movilizaciones van a tener repercusión. Estoy totalmente de acuerdo con usted en su análisis del miedo. No obstante si aceptamos por "real" todo aquello que ha sido primero dudado y luego pensado de manera clara y distinta, se nos escapan ciertos aspectos.Dicho de otro modo, se nos escapa la relación que hay entre los hechos y el ámbito en que se hace presente esta realidad. Coincido con usted en que lo que vemos no es el objeto en sí mismo, sino cómo y cuándo es dado en los actos intencionales, pero el conocimiento de lo determintante sólo es posible obviando todas las presunciones sobre la existencia de un mundo exterior y los aspectos subjetivos de cómo el objeto (la sociedad actual) es dado a nosotros. Por tanto en mi reflexión he tratado de aceptar como real todo lo que he pensado de manera clara y distinta y lo he puesto en perspectiva temporal.
EliminarNo he tratado de mostrar las apariencias que los sentidos ofrecen de la sociedad, ya que estas apariencias no coinciden con la supuesta realidad que debajo de ella se encuentra, mas bien he tratado de plasmar las cosas tal y como se muestran, tal y como se ofrecen a la conciencia. Es posible que en este texto no haya ilvanado de manera correcta , ironía, sarcasmo y provocación, pero le recomiendo encarecidamente lea usted alguna de mis entradas anteriores y sientase libre de comentarlas. Un abrazo.