viernes, 15 de febrero de 2013

EL ESTADO: CORRUPTO Y CORRUPTOR:.


Síntesis de un periodo que precede a un cambio de rumbo en la política.
Ada Colau, de la plataforma de afectados por la hipoteca decía hace poco “las deudas de los corruptos prescriben rápidamente, las de las familias jamás”, y es que realmente hay una gran distancia entre las obligaciones del político y las del ciudadano común. El porqué no se toman medidas valientes es un misterio. ¿Qué podemos hacer para  evitar la alarma social ante los casos de desahucio?. En Francia existe una norma que impide los desahucios durante el invierno. Esta medida se adoptó para evitar la injusticia que supone el verse sometido a las inclemencias externas derivadas del frio. En España se podría tomar una medida similar para protegernos de las inclemencias del entorno económico y la sangría del paro. Podríamos exigir a los gobernantes que se paralizasen los desahucios hasta que  la tasa de paro llegue al 13% (justo la mitad que en este momento). Esta moratoria no tendría consecuencias graves para la banca, ya que tienen asegurada la rentabilidad de sus inversiones a medio y largo plazo en la propia deuda del Estado Español. Eso si, quizá con esta medida se beneficiarían más los ciudadanos que hubiesen contratado su hipoteca a un interés fijo, debido a la inflación que presuntamente se produciría  mientras dure la moratoria, inflación que no podría ser compensada con una bajada de los tipos del Banco Central Europeo, que a su vez supusiese una merma en el  Euribor de los que tienen su hipoteca con un interés variable. Los números lo pueden todo...y más cuando esos números no reflejan la riqueza real. Lo que falta es voluntad política y son los políticos, banqueros y multinacionales los que saben que existe una gran diferencia entre la micro y la macro economía, aunque ellos se esfuerzan en hacernos creer que un Estado se gestiona como nosotros gestionamos nuestra familia, aunque no  dicen que para que exista esa supuesta igualdad el dinero ha de ser neutral.
Dejando al lado el aspecto técnico que está demostrado se puede aplicar, surge el aspecto social, el que nos afecta directamente y hace que nuestro comportamiento sea perjudicial para un sistema basado en un dinero 
que ha de circular muy rápido, que no refleja la riqueza real  y que debe crecer constantemente para que el sistema no colapse. Nos invitan y casi nos regalan el dinero de manera totalmente irresponsable, porque saben  que sobre nosotros pesa muchísima más responsabilidad y castigo que sobre ellos, que nos gobiernan (llámese multinacional, partido político o religión) y dicen representarnos.
Las penas sobre nosotros, en caso de que cometamos una ilegalidad o que no cumplamos con los compromisos adquiridos ante un organismo público o privado, es infinitamente mayor que las que soportan (si acaso), un político una de esas empresas o un Estado en si mismo…cuando en verdad son éstos los que debieran estar más obligados a cumplir con la ley y la ética. ¿Qué es mas importante el Estado como creación abstracta, patria, país, nacionalidad o los ciudadanos que viven su vida imbricados en esa realidad subjetiva? ¿Porquè si soy Estado se me juzga en pieza separada?. 
Los actos que puedo cometer yo, infringiendo una norma escrita o no, afectan sólo a muy pocos, mientras que sus actos afectan a toda la ciudadanía, parece lógico que sus castigos deberían ser  mayores y ejemplarizante para que  todos las veamos y valoremos de manera que se conviertan en escaparate de conductas para la sociedad. Y es así como corrompen también los valores que vamos interiorizando: “si esta gentuza defrauda y roba, lo más justo es que yo también, en la medida que pueda, defraude y robe”. De esta modo, incluso podríamos perdonar y comprender, puesto que nosotros en nuestro entorno habríamos actuado igual.
Una pescadilla que se muerde la cola…los corrompidos eligen y mantienen en el poder a corruptos, corruptos que enseñan que la corrupción es un mal menor de la democracia por el que nadie merece dimitir ni pagar.
Por eso es necesario que denunciemos, que presionemos, que gritemos y condenemos con energía todo lo injusto que vemos. No podemos dejar libres a estos mafiosos. Ellos, y ya lo estamos viendo, no se sienten culpables de nada, se tapan unos a otros, no se denuncian entre ellos…al contrario, hacen piña e incluso se sienten orgullos de todo y todos sin ningún atisbo de autocrítica o rectificación.
Y sobre las cosas que no suponen un delito por no estar tipificadas en ninguna norma legal  pero que son manifiestamente poco éticas, también hay que denunciar, y hacerles ver que nos damos perfecta cuenta como ocurre 
cuando privatizan servicios y los adjudican a personas ligadas de alguna manera al gobierno o al partido o el caso de las famosas mordidas.  Lo único que parece buscar un político de hoy, es lucrarse a costa de todos sin importar cómo, ni a costa de qué.
Hagamos con nuestra indignación en las calles, que lo inmoral también sea en estos casos, ilegal. No ayudemos con nuestra  indiferencia a que salgan limpios y mantengan su supuesto prestigio. Son delicuentes, como el yonqui y el macarra que atracan a niños y viejitas. Muchas veces las leyes se desnudan de todo rastro de JUSTICIA. En los tiempos que nos toca vivir, la opinión pública, la denuncia ciudadana en cualquier foro y lugar, se hace imprescindible.  En esta democracia achicada, pobre e inmadura,  nos tenemos que ganar a pulso nuestro papel de depositarios de la soberanía.  No podemos dejar que consideren el patrimonio común un buffet libre a su entera e impune disposición. No podemos consentir que se creen de la nada élites cuyos miembros formen  una nueva clase social llena de prerrogativas y privilegios. Un político no es eso, no podemos acabar pensando eso.
Estamos sacrificando mucho, demasiado (derechos laborales, educación, sanidad, …) si  dejamos que esto siga igual, sin creer en cambios profundos y reales, no vamos a recuperar nada de lo perdido. Si los recortes y decisiones políticas no te han movido a hacer una crítica porque pensaste que eran inevitables y estabas de acuerdo, ... que las corruptelas y la degeneración de la política española (incluidas instituciones como la monarquía, patronal, sindicatos…), no te dejen indiferente. No lo asumas como algo intrínseco del sistema porque no lo es.
Se hace necesario un vuelco total del sistema, debemos ponerlo a nuestro servicio.
Hay una lista demasiado larga de motivos para implicarse como cada uno sepa y pueda, en lo que sucede:
Disminución de derechos laborales, caso Nóos, copago sanitario, caso Mercurio, recorte de becas, caso Gürtel, subida del I.V.A, caso Campeón, congelación de salarios, caso Brugal, supresión de paga extra a funcionarios, caso Pokemon, privatización de hospitales, caso ERE´s, disminución del poder adquisitivo de pensionistas, caso Bárcenas, desahucios, caso Totem, paro, caso Clotilde, pobreza en ascenso, caso Palma Arena, disminución de coberturas sociales, caso Amy Martín (IDEAS), estafas bancarias, caso Umbra, amnistía fiscal injusta… y mucho más. Ellos insisten y azotan nuestro cristiano sentimiento de culpabilidad para que sigamos pensando que somos nosotros los que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
A la vista está, que las posibilidades que han ayudado mucho a esta crisis del ladrillazo y demás, han sido las posibilidades que han tenido de mangonear y defraudar impunemente, con normas hechas a la medida de sus delitos, creando una falsa justicia que debilita sus culpas y penas.
NO LO PERMITAMOS!!

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