lunes, 7 de julio de 2014

.:HAY SALIDA:.

Basta de análisis económicos estériles sobre el funcionamiento de las crisis. Es hora de soluciones.

Podemos usar  la frase que los apologistas del capitalismo utilizan sin parar para exigir recortes y privatizar lo público: Es lo que hay que hacer...es la única solución. Ellos  han inducido el miedo y tememos perder lo que tenemos. Nos han hipnotizado con el mensaje izquierda-derecha, o  sobre como debemos repartir la tarta. La economía capitalista es una tarta, pero el planeta no es economía capitalista. Tanto unos como otros se prodigan en alabar las ventajas para la humanidad de su modo de reparto, pero en sus cálculos no incluyen el precio de la contaminación, el hambre, la injusticia, la desigualdad,  la enfermedad o la muerte. Esos "valores" no están fiscalizados, ni cubiertos por ninguna aseguradora o avalados por un banco. Pero ¿Por qué no puede el capitalismo resolver los problemas del planeta? En pocas palabras, la búsqueda de beneficios infinitos en un planeta con recursos finitos es en si mismo una contradicción. Los capitalistas tienen mucho que perder por la conversión a las energías limpias como la eólica o la energía solar. Las compañías de energía  hacen que los beneficios del petróleo, el carbón y el gas sean esenciales para el capitalismo. Según el informe de Fortune 500, de las diez empresas más rentables en todo el mundo en 2007, seis fueron las compañías de combustibles fósiles, uno era un fabricante de automóviles, y dos eran bancos. En la parte superior la Rusa Gazprom ($ 44.5B beneficios), seguida de cerca por la empresa estadounidense Exxon-Mobilel  ($ 41B); luego viene un banco, el Banco Industrial y Comercial de China ($ 32B). Éstas compañías comparten preocupaciones y están unidas por una red de intereses mutuos. Los bancos hacen préstamos a las empresas petroleras para la infraestructuras,  refinerías de petróleo,  tecnología de perforación, etc. Las empresas de automóviles confían en las compañías petroleras y las refinerías para producir el combustible sobre el que se ejecutan sus productos y las compañías petroleras se benefician de la constante demanda de productos derivados del petróleo de la industria del automóvil.
Abrir el interruptor al por mayor a las energías renovables significaría una enorme cantidad de inversiones y creación de puestos de trabajo equivalente a la pérdida de beneficios de la oligarquía capitalista. Por eso, la energía renovable es vista como una amenaza para estas lucrativas empresas. Tratan de bloquear o detener el crecimiento de la industria y de las tecnologías que pueden salvar el planeta. Para esto necesitan  la ayuda de los gobiernos. En este país "la puerta giratoria" es una realidad sangrante. La implantación de una industria de energías renovables requerirá millones de puestos de trabajo.

Esta parte es la que peor llevan los capitalistas. Ellos prefieren contar con un  ejército de parados  de reserva y así mantener bajos los salarios. La revolución ecológica sacará a los trabajadores de su estado de humillación  y aprenderán habilidades nuevas, y  su trabajo será  bueno y útil. Una vez que las fuentes de energía renovables se han instalado,  sólo requieren una pequeña cantidad de mantenimiento. En este punto, los trabajadores serán  re-acondicionados para trabajar en otras áreas esenciales. En una economía ecológica cada trabajador  recibe un salario y beneficios de acuerdo a la cantidad y valor del trabajo que él ha aportado: "De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad". Hay que exigir un cambio completo y debemos hacerlo, sin pedir permiso.
El precio de la energía se reducirá una vez que la inversión inicial se ha hecho. Esto se debe a que el sol, el viento, las mareas o los cauces no cobran alquiler ni envían sin facturas. Una vez que las turbinas eólicas, paneles solares, máquinas de olas o los generadores de corrientes por marea  están en funcionamiento, el coste de la electricidad que produce se desploma porque habrá más que suficiente para todo el mundo algo que no ocurre con el sistema actual, debido a la ley de oferta y demanda que retira o pone en el mercado la moneda, el trabajo, la salud, o la calidad de vida de la gente según sean los beneficios. Es vergonzoso que se riegue los campos con leche o no se recolecten las cosechas para subir el precio y que conciudadanos nuestros busquen en la basura para comer o haya niños con sólo una comida al día y no hablo de África, hablo de España. Para muestra de este sin sentido veamos un caso práctico: la vaca europea media recibe una subvención de 2 euros al día.En España las ayudas por hijo nacido son exclusivas para la madre, se conceden sólo si la madre cotiza a la seguridad social, se extienden tres años y son de 100 euros al mes, es decir 1.200 euros al año Una vaca  recibe 730  euros al año de subvención. Un niño español que su madre sea cotizante recibe 3.600 euros, una vaca con una edad media de 18 años recibe 13.140 euros.Por lo tanto, parece que es mejor ser una vaca en Europa que  parado con hijos en España. Si somos capaces de forzar un cambio en este tipo de políticas, llegaremos a tiempo de establecer el rumbo hacia un planeta más seguro, pero cada vez queda menos tiempo.Uno de los motivos por los que se acaba el tiempo es por el peligro de llegar a los puntos de inflexión identificados por muchos científicos como "puntos sin retorno". http://www.ultimallamada.org/2014/07/07/comunicado-prensa-manifiesto-ultima-llamada/?lang=es
Únete a grupos. Únete a  asociaciones  locales, a  sindicatos, a partidos políticos y si no te gustan los que hay crea el tuyo. Agita el debate medioambiental  en tu lugar de trabajo. La solidaridad y la unidad en la acción es  nuestra fuerza. Establece vínculos en todas partes. Acude a manifestaciones, protestas y marchas. Vincula la lucha medioambiental  con la austeridad, la lucha contra los bajos salarios y el trabajo precario, la lucha contra una sociedad  de endeudados, la humillación de los préstamos abusivos, la lucha contra recortes en los servicios públicos, la lista sigue y sigue. El capitalismo es la causa raíz de todos estos problemas. Una lucha exitosa contra este sistema de beneficios para unos pocos, es la solución. Oponerse a las grandes multinacionales ideológica y físicamente cuando y donde podamos.Nuestro trabajo no podría ser más importante. Tenemos una ventana de cierre de oportunidades de cambiar el curso de la historia humana. El capitalismo es un barco que se hunde. Los  intereses que están en juego no son los beneficios monetarios de una élite, si no el futuro de la humanidad. La unidad infinita de mercado y la búsqueda de  más y más beneficios con el  'regalo' libre de la naturaleza; y la ventaja de la mano de obra infra-remunerada nos ha llevado a esta situación peligrosa. La tierra ha sido y sigue siendo tratado como un cubo de basura y los trabajadores han sido y continuarán siendo tratados como suciedad, como un inconveniente necesario. Es interesante observar que, si el capitalismo pudiese reemplazar a todos los trabajadores por  robots, las grandes empresas lo habrían hecho. Pero no pueden hacer eso; los trabajadores son necesarios para que los capitalistas obtengan beneficios empobreciendo al trabajador y "cuasi" obligarlo a  consumir lo que ellos mismos fabrican. El capitalismo  nos necesita  y esta es la clave, pero nosotros no  necesitamos el capitalismo.
Podemos construir un planeta seguro y totalmente limpio  si nuestras demandas se cumplen.

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