jueves, 16 de abril de 2015

Padre nuestro, perdónanos nuestras deudas.

Hace unos días la formación política PODEMOS  ha planteado una medida que consiste en  auditar la deuda para ver si existe lo que en derecho internacional se conoce como “Deuda odiosa, deuda execrable o deuda ilegítima” que a priori ha dejado expectantes a algunos, reacios a otros y dubitativos a la mayoría. No han sido los primeros pero si han sido los que mayor revuelo han formado. El coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, el 13 de julio de 2012 manifestó la necesidad de una auditoría externa de la deuda soberana ya que se estaría obligando a pagar a los ciudadanos los excesos de bancos y especuladores. Mónica Oltra, de la coalición política valenciana Compromís señala que debe declararse deuda ilegítima aquella que no ha beneficiado a la sociedad y a la que se reclama su pago. Asimismo, Joan Baldoví, también diputado de Compromís pero en el Congreso de los Diputados, registró el 18 de octubre de 2012 en nombre de su formación una enmienda a la totalidad para los Presupuestos Generales del Estado de 2013 en la que se identificaba la deuda ilegítima y se instaba a no pagarla.
Diversas asociaciones y movimientos sociales, organizados bajo la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, abogan por una auditoría ciudadana sobre la deuda que permita conocer su origen, repudiar toda la deuda ilegítima y encausar a los responsables de la depresión económica.
En junio de 2013 el líder de UGT, Cándido Méndez, declaró que había llegado la hora de plantearse seriamente una quita de la deuda que impide el funcionamiento de la economía española.
Mientras tanto, los medios lejos de aclarar conceptos orbitan sus audiencias en torno a discusiones triviales  que tratan un tema complejo sin ninguna labor pedagógica. Estamos asistiendo a un espectáculo de justificación de la injusticia, sin parangón. Políticos y tertulianos guiados por la mano invisible de un capitalismo monetarista ligado a amplios sectores de poder, defienden y argumentan de manera simplista  con fines electoralistas  que  la economía de un Estado es como la economía familiar. Este argumento de comparar la economía familiar con la economía de un Estado  instituye entre los ciudadanos la idea de que la única solución ante la deuda pública, al igual que pasa en la economía familiar, es pagar religiosamente.  Pero si nos fijamos ese argumento sólo se sostiene por la creencia popular de que pagar conduce a una consecuencia deseable, es decir, no tener deuda, obviando que hay otros caminos para no tener deuda. Esto es algo que los ideólogos del neoliberalismo saben da buenos resultados electorales en las sociedades donde está limitada la información y la educación política es deficiente. Sociedades  en las que el ciudadano no sabe, o no contesta, o peor aún cree que sabe  y tiene la solución mágica que lo arregla todo. En España cualquier ciudadano cree tener  la solución a todos los problemas del país. Hay dos frases una de Madame d´Aulnoy  y otra de Bismarck que definen muy bien nuestra actitud en estos tiempos. Decía la francesa: "Se les ve expuestos a la injuria de los tiempos, en la miseria; y a pesar de ello, más bravos soberbios y orgullosos que en la opulencia y la prosperidad"  y completa el alemán: “Lo increíble de España, es que con una clase política tan inepta, todavía exista el país
  Y es que algunas teorías sociológicas apuntan que los españoles sufrimos  un sesgo cognitivo  llamado efecto Dunning-Kruger, por el que  las personas menos inteligentes sobrestiman sus habilidades mientras que, por lo general, las más inteligentes tienden a subestimarlas. Es decir cuanto  menos competente sea la persona, nos crea más confianza y por lo tanto, es más convincente. Que está pasando aquí? Lógicamente, cualquiera querría una persona inteligente que entendiese el mejor enfoque y los métodos para el funcionamiento de un país de la mejor manera posible. Pero al parecer  no es así.  Los españoles parecemos reticentes a las demostraciones de habilidades intelectuales cuestionables. Hay involucrados una amplia variedad de factores ideológicos, culturales, sociales, históricos y económicos que la política incorpora, pero también hay algunos procesos psicológicos conocidos que pueden contribuir a este fenómeno. Si es cierta esta teoría demostraría porque  el votante español prefiere a aquellos candidatos que son capaces de explicar los problemas complejos de una manera simplista, aunque la solución apenas se vislumbre. De acuerdo con la “ley de la futilidad” de Parkinson, "toda la comunidad tiende a dar una importancia desproporcionada a cuestiones insignificantes, que son más accesibles al público”. En España el carácter folclórico de nuestras manifestaciones sociales propicia que cualquier argumento resulte creíble  si se explica con teatralidad, fervor y pasión , aunque preguntados en frío, fuera del teatro, sepamos que la pasión asociada a una explicación o argumento es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible. Parece claro que si te quieres dedicar a la política  aun cuando seas inteligente y culto, mejor fingir que no lo eres, si quieres  tener éxito.  ¿Cómo explicar a un español el mecanismo de la deuda? pues igual que hicieron los padres del constitucionalismo con la ley fundamental del estado en aquellos años oscuros, utilizaremos un cuento. Hablar de deuda en la familia es algo que no se presta a interpretaciones sobre el modelo económico, o a enfoques  sobre la política de inversión. Las familias no pueden emitir deuda pública, ni les aceptan  como aval para obtener  financiación los bonos, letras y obligaciones de la familia. Tampoco pueden decidir  qué inversiones o gastos recortar o que ingresos aumentar  ya que estos vienen establecidos por la realidad doméstica. Un padre de familia no puede incrementar sus ingresos, no puede subirse el sueldo, incluso no puede trabajar más aunque quiera  si el mercado laboral no  es propicio. Tampoco puede dejar de pagar sus deudas porque el aval no es un bono, el aval es su casa.   Esto no significa que el entorno económico no afecte a la economía de un Estado, si no, que una familia tiene mucho más limitada su capacidad de  administración y gestión.
 Pero ya que estamos con el cuento  de la familia, imaginemos que nuestro padre aun a sabiendas de nuestra mala situación económica, se ha endeudado hipotecando la casa familiar. Podría haber vendido la casa o mudarnos a otro barrio más humilde…total en este barrio no nos quieren demasiado y no tenemos amigos. Podría haber empeñado los muebles o el deportivo, podría haber dejado de ir al club de golf y de comer en restaurantes caros, podría dejar de jugar al póker con sus amigos banqueros, con los que siempre pierde porque le hacen trampas… pero nuestro padre cree que esos excesos son sinónimo de prestigio y que así generamos confianza. Nuestro padre tiene un plan de inversión que le parece infalible.  Nos ha endeudado a un interés relativamente bajo, una parte de ese dinero  va a invertirlo en acciones del banco que le ha prestado el dinero, así creé que compensará los intereses. Aunque mucho me temo que el banco  le va a dar pocos dividendos  por sus activos porque el director y los ejecutivos tienen sueldos muy altos. La otra parte del dinero la va a prestar a su vez al vecino de enfrente que está mucho peor que nosotros. Este vecino griego y su familia se mudaron hace poco a este barrio. Al principio todos los vecinos acudían a sus fiestas, pero ahora por algún motivo,  todos le han dado la espalda.  Papá ha cogido el dinero que nos prestó el banco con nuestra casa como garantía y se lo ha prestado a este vecino a un interés más alto. En casa no queremos ni hablar de lo que pasará si el vecino no paga. Tampoco hablamos de los motivos de papá para prestar el dinero a ese vecino insolvente, tal y como está nuestra situación, pero es nuestro padre y tenemos que aceptar su voluntad. Mi hermano que es un poco reaccionario está planteando si en  este caso ¿tenemos los hijos y mamá  la obligación de pagar esa deuda?, ¿o la tendría  que pagar nuestro padre personalmente, como único  responsable de una deuda que afecta a todos? Mi abuelo que es sabio le contó a mi hermano el reaccionario  una fábula sobre cómo se comporta la deuda en la economía cerrada de un pueblo sin usureros que desde hace tiempo  está siendo azotado por la crisis y donde todos los habitantes tienen deudas y viven a base de créditos…dice así: A este pueblo endeudado por fortuna un buen día, llega un viajante y entra en el único pequeño hotel del lugar. Pide una habitación para dos noches. El recepcionista le dice que son cincuenta euros noche. El viajante pone un billete de 100 euros en la mesa del recepcionista, en ese momento el viajante recibe una llamada en su teléfono móvil y se aparta para hablar con más intimidad.
El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el dueño del supermercado, al que no paga hace dos meses. Tiene miedo que no le sirva más carne.
El dueño del supermercado  toma el billete y corre a pagar su deuda con el  proveedor mayorista.
El proveedor mayorista agarra el billete y sale corriendo para pagar lo que  debe al dueño de la factoría cárnica.
El dueño de la factoría  toma el billete  y corre a liquidar su deuda con  el cura del pueblo, al que debe  la boda de su hijo, el bautizo de su nieto, y la comunión de su sobrina.
El cura en cuanto trinca el billete va a ver a María, la prostituta a la que hace tiempo no le paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.
La prostituta con el billete en mano se dirige al pequeño y único hotel del pueblo para pagar la cuenta de las habitaciones  donde había traído a  clientes dos veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel.
En este momento el viajante que hablaba por teléfono cuelga y se acerca al mostrador de recepción con cara de ofuscación. Se dirige al director del hotel y le dice que acaba de hablar con su jefe y que tiene que marcharse a otro pueblo, así que pide su dinero. El recepcionista coge el billete que ha traído María y se lo entrega, acto seguido el hombre se marcha.
No hay beneficios, pero  todos  viven sin deudas pendientes y miran el futuro con confianza.
 La deuda es un concepto que abarca y tiene influencia sobre casi todos los sectores de la sociedad. Existen vinculaciones  latentes entre  deuda y  desarrollo económico, deuda y derechos humanos, está relacionada con  los grupos de presión,  puede alterar la estabilidad democrática, afecta al desarrollo, concierne al derecho internacional, puede modificar al comercio, interesa al armamentismo y está implícita en las relaciones de los estados  con las corporaciones transnacionales.
Es por ese grado de incidencia en las relaciones económicas y sociopolíticas que  igual que el hermano reaccionario se haya abierto la  vieja discusión, sobre la naturaleza jurídica de los actos del Estado.  Este antiguo debate jurídico trata de dirimir cómo y cuáles de los actos del Estado forman parte del poder jurídico para imponer normas, organizarse, imponer sanciones y hacer expropiaciones  y cómo se articula  el derecho de los estados a no ser sometido a juicio por otros estados extranjeros  que a su vez  es el deber de los estados de no enjuiciar a ningún estado extranjero. En términos jurídicos: Ius gestionis versus Ius imperium .En resumen, la discusión trata de establecer si, o cuándo,  la deuda del Estado es un acto privado de un gobierno, ó si  constituye un acto político pues, actúa en su capacidad soberana, en interés y nombre de todo el pueblo. Surge además la pregunta de   si ese pueblo  tiene a su favor un "beneficio" que debe preservarse a sí mismo y puede dejar el pago de la deuda como algo secundario o si por el contrario la deuda está por encima del resto de asuntos que afectan la vida de los ciudadanos de un Estado. Existe legislación internacional que avala ese “beneficio que un estado debe preservarse” frente a los deudores. El profesor alemán  Bluntschli  sostenía en 1886 que existían obligaciones que atentaban contra el principio de las normas Ius Cogens o normas imperativas y obligatorias de derecho internacional provocando la nulidad de tales actos. Esto nos 'puede llevar a sostener que ciertos actos  y/o contratos contrarios al principio del Ius Cogens (Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados de 1969), en materia de deuda pública son nulos y de ningún valor.
 A propósito de la Agenda de la Conferencia para la Codificación del Derecho Internacional de La Haya de 1930,  quedó plasmado  "que existen pruebas que evidencian la existencia de una práctica o regla de conducta uniforme y reiterada de parte de los Estados en esta materia”. Son muchos los casos donde un país ha dejado de pagar su deuda pública.
El documento de 1929 señalaba: El Estado incurre en responsabilidad si, aun sin desconocer una deuda, mediante una disposición legislativa suspende o modifica su servicio en todo o parte, salvo que se vea forzado a ello por necesidades financieras. Asimismo, el documento de discusión número 9  señalaba: El Estado incurre en responsabilidad si el Poder Ejecutivo desconoce o pretende dar por anuladas deudas que obligan al Estado. El Estado incurre en responsabilidad si el Poder Ejecutivo, sin desconocer una deuda del Estado, deja de cumplir las obligaciones que de ella nacen, amen que se vea forzado a ello por necesidades financieras.
Es decir el poder ejecutivo puede ser responsable del impago de la deuda estatal y puede ser responsable a su vez de los perjuicios económicos y sociales que produzca si desconoce el estado de necesidad financiera y no opta por cancelar, demorar o de establecer mecanismos de condonación de esa deuda. En idéntico sentido el informe del relator especial (1961) señalaba lo siguiente:
Artículo  1. El Estado es responsable si desconoce o anula su deuda pública cuando esa medida no se justifique por razones de interés público o entrañe una discriminación entre nacionales y extranjeros. La responsabilidad internacional del Estado queda establecida cuando éste desconoce, anula, suspende o modifica el servicio de la deuda con tres importantes excepciones; a) la necesidad financiera. b) el interés público, c) la responsabilidad del Estado se tipifica, además, por obligaciones contractuales que signifiquen denegación de justicia o discriminación entre nacionales y extranjeros.
Todo lo anterior  nos lleva a plantear  la tesis del "estado de necesidad económica” como eximente del pago de la deuda, además cabe añadir otros principios jurídicos como el acto de Estado y la inmunidad soberana, el principio del enriquecimiento ilícito, la teoría del riesgo creado, y la aplicación de la cláusula  Rebus sic stantibus, que entiende que las estipulaciones establecidas en los contratos lo son habida cuenta de las circunstancias concurrentes en el momento de su celebración, esto es, que cualquier alteración sustancial de las mismas puede dar lugar a la modificación de aquellas estipulaciones. Son muchos los argumentos de peso para plantear una quita o una moratoria pero hay uno que a mi juicio sobresale sobre los demás. Si el derecho internacional exceptúa del pago de la obligación si existe discriminación entre nacionales y extranjeros ¿Por qué permitimos siendo ciudadanos europeos de pleno derecho que se nos trate como a extracomunitarios? Si no tenemos  potestad de emitir moneda,  tenemos un Banco central europeo y nos limitan la capacidad de deuda con los objetivos de estabilidad. ¿Es posible que la deuda sea un arma que concentra el poder económico en una élite lastrando el futuro y el desarrollo de otros territorios de la nación europea? No debemos olvidar el carácter geoestratégico de la deuda. El belicismo, la pugna por los recursos y la deuda forman parte de una maquinaria de acumulación de poder que se ha  definido como “Darwinismo Social Militarizado”  que persigue  preservar esos recursos escasos en provecho de una escueta minoría de la población planetaria, de la mano de proyectos por fuerza violentos. Mucha gente desconoce que nuestro vecino el griego era tan popular porque  Grecia es el mayor comprador de armas de Europa y cuenta con el mayor ejército de los países de la OTAN en proporción a sus habitantes. Nuestro vecino griego en la última década ha gastado 50.000 millones de euros en Defensa, traducidos en sustanciosas ganancias para las empresas suministradoras alemanas, francesas y estadounidenses. Es obvio que los gobiernos alemán y francés están presionados por sus propios bancos, que como ya es sabido son los principales acreedores de Grecia, pero también es conocido que nuestros vecinos germanos y galos se han ido  desprendiendo de los bonos griegos en sus carteras. Nuestro padre sin embargo ha comprado, tenemos un padre muy inteligente.

En el verano de 2010, el eurodiputado de los verdes Daniel Cohn Bendit,  denunciaba en el Parlamento europeo la venta de armas de Alemania a Grecia mientras la UE le estaba obligando a duros recortes presupuestarios. Desde marzo de ese año, diversas informaciones recogían comentarios en privado de funcionarios griegos sobre la presión de Berlín y París, que utilizaban la crisis para impulsar  negociaciones sobre la venta de armas y los pagos pendientes. Entretanto, Alemania aprobaba los 22.400 millones de euros, que eran su parte del plan europeo de rescate de las finanzas griegas; y aquellas negociaciones daban lugar a investigaciones de la Fiscalía de Munich por la posible corrupción de políticos griegos y directivos de empresas alemanas, según informó la RTV alemana Deutsche Welle. Dentro de un largo proceso, altos cargos de la Marina, expertos y funcionarios griegos negociaron con directivos de la constructora alemana de submarinos Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS) y sus socios de Abu Dhabi Mar, cuándo y cómo pagaría Grecia los millones de euros adeudados por la compra de unos submarinos, además de decidir el futuro del astillero griego de Skaramanga; y una nueva compra de submarinos alemanes. Estas negociaciones llegaron a la opinión pública alemana y también a la griega,  lo que propicio la fuerte irritación ciudadana frente a los escandalosos recortes aprobados por el Gobierno. Más aún, para ultimar el segundo rescate de Grecia con la aquiescencia de Alemania, en junio de 2011 el primer ministro griego Yorgos Papandreu designaba como ministro de Finanzas y viceprimer ministro a Evangelos Venizelos , que hasta ese momento era ministro de Defensa y conocedor a fondo de los contratos de compras de armamento. Este ministro fue el artífice del reajuste ministerial para negociar, aprobar ayudas y más recortes del gasto público con Bruselas y el FMI y lo más increíble es que fue capaz de lograrlo junto a los acuerdos sobre armamento, ¿casualidad? No sabemos lo que  habrán vendido a nuestro padre, pero seguro que vamos a  pagarlo nosotros y cada día vamos a ser  más pobres aún, o lo que es lo mismo, sin hacer nada nuestros vecinos van a ser mucho más ricos y van a tener mejor calidad de vida porque sus derechos serán realizados a costa de sacrificar los nuestros. A lo largo de la historia se han dado numerosos casos de suspensiones de pago en razón de necesidades financieras: puede citarse la "incapacidad de pago" que los aliados europeos plantearon durante la primera posguerra a los Estados Unidos en relación con sus deudas;  La suspensión de pagos de Alemania frente a los países aliados por reparaciones de deudas de guerra; la suspensión solicitada por América Latina frente  a los tenedores de sus bonos en dólares en el decenio de los años treinta y más recientemente los procesos de reconversión y condonación en Argentina, Irak, Ecuador y Haití. También cabe mencionar  los cientos de aranceles proteccionistas que se han dictado y que no son, sino una manera de reconvertir y adquirir la propia deuda y que pase de tenedores extranjeros a tenedores nacionales devaluando posteriormente la moneda, hundiendo al país para encareciendo el precio de los bonos y creando un vínculo muy peligroso entre los dueños del capital y los políticos.

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