Hace unos días la formación política PODEMOS ha planteado una medida que consiste en auditar la deuda para ver si existe lo
que en derecho internacional se conoce como “Deuda odiosa, deuda
execrable o deuda ilegítima” que a priori ha dejado expectantes a
algunos, reacios a otros y dubitativos a la mayoría. No han sido los primeros pero si han sido los que mayor revuelo han formado. El coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, el 13 de julio de 2012 manifestó la necesidad de una auditoría externa de la deuda soberana ya que se estaría obligando a pagar a los ciudadanos los excesos de bancos y especuladores. Mónica Oltra, de la coalición política valenciana Compromís señala que debe declararse deuda ilegítima aquella que no ha beneficiado a la sociedad y a la que se reclama su pago. Asimismo, Joan Baldoví, también diputado de Compromís pero en el Congreso de los Diputados, registró el 18 de octubre de 2012 en nombre de su formación una enmienda a la totalidad para los Presupuestos Generales del Estado de 2013 en la que se identificaba la deuda ilegítima y se instaba a no pagarla.
Diversas asociaciones y movimientos sociales, organizados bajo la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, abogan por una auditoría ciudadana sobre la deuda que permita conocer su origen, repudiar toda la deuda ilegítima y encausar a los responsables de la depresión económica.
En junio de 2013 el líder de UGT, Cándido Méndez, declaró que había llegado la hora de plantearse seriamente una quita de la deuda que impide el funcionamiento de la economía española.
Mientras tanto, los medios
lejos de aclarar conceptos orbitan sus audiencias en torno a discusiones
triviales que tratan un tema complejo sin ninguna labor pedagógica. Estamos asistiendo a un espectáculo de justificación
de la injusticia, sin parangón. Políticos y tertulianos guiados por la mano invisible
de un capitalismo monetarista ligado a amplios sectores de poder, defienden y
argumentan de manera simplista con fines
electoralistas que la economía de un Estado es como la economía
familiar. Este argumento de comparar la economía familiar con la economía de un
Estado instituye entre los ciudadanos la
idea de que la única solución ante la deuda pública, al igual que pasa en la
economía familiar, es pagar religiosamente. Pero si nos fijamos ese argumento sólo se
sostiene por la creencia popular de que pagar conduce a una consecuencia
deseable, es decir, no tener deuda, obviando que hay otros caminos para no
tener deuda. Esto es algo que los ideólogos del neoliberalismo saben da buenos
resultados electorales en las sociedades donde está limitada la información y
la educación política es deficiente. Sociedades
en las que el ciudadano no sabe, o no contesta, o peor aún cree que
sabe y tiene la solución mágica que lo
arregla todo. En España cualquier ciudadano cree tener la solución a todos los problemas del país.
Hay dos frases una de Madame d´Aulnoy y
otra de Bismarck que definen muy bien nuestra actitud en estos tiempos. Decía la francesa: "Se
les ve expuestos a la injuria de los tiempos, en la miseria; y a pesar de ello,
más bravos soberbios y orgullosos que en la opulencia y la prosperidad" y completa el alemán: “Lo increíble de España,
es que con una clase política tan inepta, todavía exista el país”
Y es que algunas teorías sociológicas apuntan
que los españoles sufrimos un sesgo
cognitivo llamado efecto Dunning-Kruger,
por el que las personas menos
inteligentes sobrestiman sus habilidades mientras que, por lo general, las más
inteligentes tienden a subestimarlas. Es decir cuanto menos competente sea la persona, nos crea más
confianza y por lo tanto, es más convincente. Que está pasando aquí?
Lógicamente, cualquiera querría una persona inteligente que entendiese el mejor
enfoque y los métodos para el funcionamiento de un país de la mejor manera
posible. Pero al parecer no es así. Los
españoles parecemos reticentes a las demostraciones de habilidades
intelectuales cuestionables. Hay involucrados una amplia variedad de factores
ideológicos, culturales, sociales, históricos y económicos que la política
incorpora, pero también hay algunos procesos psicológicos conocidos que pueden
contribuir a este fenómeno. Si es cierta esta teoría demostraría porque el votante español prefiere a aquellos
candidatos que son capaces de explicar los problemas complejos de una manera
simplista, aunque la solución apenas se vislumbre. De acuerdo con la “ley de la
futilidad” de Parkinson, "toda la comunidad tiende a dar una importancia
desproporcionada a cuestiones insignificantes, que son más accesibles al
público”. En España el carácter folclórico de nuestras manifestaciones
sociales propicia que cualquier argumento resulte creíble si se explica con
teatralidad, fervor y pasión , aunque preguntados en frío, fuera del teatro, sepamos que la
pasión asociada a una explicación o argumento es inversamente proporcional a la
cantidad de información real disponible. Parece claro que si te quieres dedicar
a la política aun cuando seas
inteligente y culto, mejor fingir que no lo eres, si quieres tener éxito. ¿Cómo explicar a un español el mecanismo de
la deuda? pues igual que hicieron los padres del constitucionalismo con la ley
fundamental del estado en aquellos años oscuros, utilizaremos un cuento. Hablar
de deuda en la familia es algo que no se presta a interpretaciones sobre el
modelo económico, o a enfoques sobre la
política de inversión. Las familias no pueden emitir deuda pública, ni les
aceptan como aval para obtener financiación los bonos, letras y obligaciones
de la familia. Tampoco pueden decidir
qué inversiones o gastos recortar o que ingresos aumentar ya que estos vienen establecidos por la
realidad doméstica. Un padre de familia no puede incrementar sus ingresos, no puede
subirse el sueldo, incluso no puede trabajar más aunque quiera si el mercado laboral no es propicio. Tampoco puede dejar de pagar sus
deudas porque el aval no es un bono, el aval es su casa. Esto no significa que el entorno económico no
afecte a la economía de un Estado, si no, que una familia tiene mucho más
limitada su capacidad de administración
y gestión.
Pero ya que estamos
con el cuento de la familia, imaginemos
que nuestro padre aun a sabiendas de nuestra mala situación económica, se ha
endeudado hipotecando la casa familiar. Podría haber vendido la casa o mudarnos
a otro barrio más humilde…total en este barrio no nos quieren demasiado y no
tenemos amigos. Podría haber empeñado los muebles o el deportivo, podría haber
dejado de ir al club de golf y de comer en restaurantes caros, podría dejar de
jugar al póker con sus amigos banqueros, con los que siempre pierde porque le
hacen trampas… pero nuestro padre cree que esos excesos son sinónimo de
prestigio y que así generamos confianza. Nuestro padre tiene un plan de
inversión que le parece infalible. Nos
ha endeudado a un interés relativamente bajo, una parte de ese dinero va a invertirlo en acciones del banco que le
ha prestado el dinero, así creé que compensará los intereses. Aunque mucho me
temo que el banco le va a dar pocos dividendos por sus activos porque el director y los
ejecutivos tienen sueldos muy altos. La otra parte del dinero la va a prestar
a su vez al vecino de enfrente que está mucho peor que nosotros. Este vecino
griego y su familia se mudaron hace poco a este barrio. Al principio todos los
vecinos acudían a sus fiestas, pero ahora por algún motivo, todos le han dado la espalda. Papá ha cogido el dinero que nos prestó el
banco con nuestra casa como garantía y se lo ha prestado a este vecino a un
interés más alto. En casa no queremos ni hablar de lo que pasará si el vecino
no paga. Tampoco hablamos de los motivos de papá para prestar el dinero a ese
vecino insolvente, tal y como está nuestra situación, pero es nuestro padre y tenemos
que aceptar su voluntad. Mi hermano que es un poco reaccionario está planteando
si en este caso ¿tenemos los hijos y
mamá la obligación de pagar esa deuda?,
¿o la tendría que pagar nuestro padre
personalmente, como único responsable de
una deuda que afecta a todos? Mi abuelo que es sabio le contó a mi hermano el reaccionario
una fábula sobre cómo se comporta la
deuda en la economía cerrada de un pueblo sin usureros que desde hace tiempo está siendo azotado por la crisis y donde todos
los habitantes tienen deudas y viven a base de créditos…dice así: A este pueblo
endeudado por fortuna un buen día, llega un viajante y entra en el único
pequeño hotel del lugar. Pide una habitación para dos noches. El recepcionista
le dice que son cincuenta euros noche. El viajante pone un billete de 100 euros
en la mesa del recepcionista, en ese momento el viajante recibe una llamada en
su teléfono móvil y se aparta para hablar con más intimidad.
El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar
sus deudas con el dueño del supermercado, al que no paga hace dos meses. Tiene
miedo que no le sirva más carne.
El dueño del supermercado toma el billete y corre a pagar su deuda con
el proveedor mayorista.
El proveedor mayorista agarra el billete y sale corriendo
para pagar lo que debe al dueño de la
factoría cárnica.
El dueño de la factoría
toma el billete y corre a
liquidar su deuda con el cura del pueblo,
al que debe la boda de su hijo, el
bautizo de su nieto, y la comunión de su sobrina.
El cura en cuanto trinca el billete va a ver a María, la
prostituta a la que hace tiempo no le paga. En tiempos de crisis, hasta ella
ofrece servicios a crédito.
La prostituta con el billete en mano se dirige al pequeño y
único hotel del pueblo para pagar la cuenta de las habitaciones donde había traído a clientes dos veces y que todavía no había
pagado y le entrega el billete al dueño del hotel.
En este momento el viajante que hablaba por teléfono cuelga
y se acerca al mostrador de recepción con cara de ofuscación. Se dirige al
director del hotel y le dice que acaba de hablar con su jefe y que tiene que
marcharse a otro pueblo, así que pide su dinero. El recepcionista coge el
billete que ha traído María y se lo entrega, acto seguido el hombre se marcha.
No hay beneficios, pero todos viven sin deudas pendientes y miran el futuro
con confianza.
La deuda es un
concepto que abarca y tiene influencia sobre casi todos los sectores de la sociedad.
Existen vinculaciones latentes entre deuda y desarrollo económico, deuda y derechos
humanos, está relacionada con los grupos
de presión, puede alterar la estabilidad
democrática, afecta al desarrollo, concierne al derecho internacional, puede
modificar al comercio, interesa al armamentismo y está implícita en las
relaciones de los estados con las
corporaciones transnacionales.
Es por ese grado de incidencia en las relaciones económicas
y sociopolíticas que igual que el
hermano reaccionario se haya abierto la vieja discusión, sobre la naturaleza jurídica
de los actos del Estado. Este antiguo
debate jurídico trata de dirimir cómo y cuáles de los actos del Estado forman
parte del poder jurídico para imponer normas, organizarse, imponer sanciones y
hacer expropiaciones y cómo se articula el derecho de los estados a no ser sometido a
juicio por otros estados extranjeros que
a su vez es el deber de los estados de
no enjuiciar a ningún estado extranjero. En términos jurídicos: Ius
gestionis versus Ius imperium .En resumen, la discusión trata de establecer si, o cuándo, la deuda del Estado es un acto
privado de un gobierno, ó si constituye
un acto político pues, actúa en su capacidad soberana, en interés y nombre de
todo el pueblo. Surge además la pregunta de
si ese pueblo tiene a su favor un "beneficio" que
debe preservarse a sí mismo y puede dejar el pago de la deuda como algo
secundario o si por el contrario la deuda está por encima del resto de asuntos
que afectan la vida de los ciudadanos de un Estado. Existe legislación
internacional que avala ese “beneficio que un estado debe preservarse” frente a
los deudores. El profesor alemán Bluntschli
sostenía en 1886 que existían
obligaciones que atentaban contra el principio de las normas Ius Cogens o
normas imperativas y obligatorias de derecho internacional provocando la
nulidad de tales actos. Esto nos 'puede llevar a sostener que ciertos actos y/o contratos contrarios al principio del Ius Cogens (Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados de 1969), en materia
de deuda pública son nulos y de ningún valor.
A propósito de la
Agenda de la Conferencia para la Codificación del Derecho Internacional de La
Haya de 1930, quedó plasmado "que existen pruebas que evidencian la
existencia de una práctica o regla de conducta uniforme y reiterada de parte de
los Estados en esta materia”. Son muchos los casos donde un país ha dejado de pagar su deuda pública.
El documento de 1929 señalaba: El Estado incurre en responsabilidad
si, aun sin desconocer una deuda, mediante una disposición legislativa suspende
o modifica su servicio en todo o parte, salvo que se vea forzado a ello por necesidades
financieras. Asimismo, el documento de discusión número 9 señalaba: El Estado incurre en
responsabilidad si el Poder Ejecutivo desconoce o pretende dar por anuladas
deudas que obligan al Estado. El Estado incurre en responsabilidad si el Poder
Ejecutivo, sin desconocer una deuda del Estado, deja de cumplir las obligaciones
que de ella nacen, amen que se vea forzado a ello por necesidades financieras.
Es decir el poder ejecutivo puede ser responsable del impago
de la deuda estatal y puede ser responsable a su vez de los perjuicios
económicos y sociales que produzca si desconoce el estado de necesidad
financiera y no opta por cancelar, demorar o de establecer mecanismos de
condonación de esa deuda. En idéntico sentido el informe del relator especial
(1961) señalaba lo siguiente:
Artículo 1. El Estado
es responsable si desconoce o anula su deuda pública cuando esa medida no se justifique
por razones de interés público o entrañe una discriminación entre nacionales y
extranjeros. La responsabilidad internacional del Estado queda establecida
cuando éste desconoce, anula, suspende o modifica el servicio de la deuda con tres
importantes excepciones; a) la necesidad financiera. b) el interés público, c)
la responsabilidad del Estado se tipifica, además, por obligaciones contractuales
que signifiquen denegación de justicia o discriminación entre nacionales y
extranjeros.
Todo lo anterior nos lleva
a plantear la tesis del "estado de
necesidad económica” como eximente del pago de la deuda, además cabe añadir otros
principios jurídicos como el acto de Estado y la inmunidad soberana, el
principio del enriquecimiento ilícito, la teoría del riesgo creado, y la
aplicación de la cláusula Rebus sic
stantibus, que entiende
que las estipulaciones establecidas en los contratos lo
son habida cuenta de las circunstancias concurrentes en el momento de su
celebración, esto es, que cualquier alteración sustancial de las mismas puede
dar lugar a la modificación de aquellas estipulaciones. Son muchos los
argumentos de peso para plantear una quita o una moratoria pero hay uno que a mi juicio sobresale sobre los demás. Si el derecho
internacional exceptúa del pago de la obligación si existe discriminación entre
nacionales y extranjeros ¿Por qué permitimos siendo ciudadanos europeos de
pleno derecho que se nos trate como a extracomunitarios? Si no tenemos potestad de emitir moneda, tenemos un Banco central europeo y nos limitan
la capacidad de deuda con los objetivos de estabilidad. ¿Es posible que la
deuda sea un arma que concentra el poder económico en una élite lastrando el
futuro y el desarrollo de otros territorios de la nación europea? No debemos
olvidar el carácter geoestratégico de la deuda. El belicismo, la pugna por los
recursos y la deuda forman parte de una maquinaria de acumulación de poder que se
ha definido como “Darwinismo Social
Militarizado” que persigue preservar esos recursos escasos en provecho de
una escueta minoría de la población planetaria, de la mano de proyectos por
fuerza violentos. Mucha gente desconoce que nuestro vecino el griego era tan
popular porque Grecia es el
mayor comprador de armas de Europa y cuenta con el mayor ejército de los países
de la OTAN en proporción a sus habitantes. Nuestro vecino griego en la última
década ha gastado 50.000 millones de euros en Defensa, traducidos en sustanciosas
ganancias para las empresas suministradoras alemanas, francesas y
estadounidenses. Es obvio que los gobiernos alemán y francés están presionados
por sus propios bancos, que como ya es sabido son los principales acreedores de
Grecia, pero también es conocido que nuestros vecinos germanos y galos se han
ido desprendiendo de los bonos griegos
en sus carteras. Nuestro padre sin embargo ha comprado, tenemos un padre muy
inteligente.
En el verano de 2010, el eurodiputado de los verdes Daniel
Cohn Bendit, denunciaba en el Parlamento
europeo la venta de armas de Alemania a Grecia mientras la UE le estaba
obligando a duros recortes presupuestarios. Desde marzo de ese año, diversas informaciones
recogían comentarios en privado de funcionarios griegos sobre la presión de
Berlín y París, que utilizaban la crisis para impulsar negociaciones sobre la venta de armas y los
pagos pendientes. Entretanto, Alemania aprobaba los 22.400 millones de euros,
que eran su parte del plan europeo de rescate de las finanzas griegas; y
aquellas negociaciones daban lugar a investigaciones de la Fiscalía de Munich
por la posible corrupción de políticos griegos y directivos de empresas
alemanas, según informó la RTV alemana Deutsche Welle. Dentro de un largo
proceso, altos cargos de la Marina, expertos y funcionarios griegos negociaron
con directivos de la constructora alemana de submarinos Thyssenkrupp Marine
Systems (TKMS) y sus socios de Abu Dhabi Mar, cuándo y cómo pagaría Grecia los
millones de euros adeudados por la compra de unos submarinos, además de decidir
el futuro del astillero griego de Skaramanga; y una nueva compra de submarinos
alemanes. Estas negociaciones llegaron a la opinión pública alemana y también a
la griega, lo que propicio la fuerte
irritación ciudadana frente a los escandalosos recortes aprobados por el
Gobierno. Más aún, para ultimar el segundo rescate de Grecia con la
aquiescencia de Alemania, en junio de 2011 el primer ministro griego Yorgos
Papandreu designaba como ministro de Finanzas y viceprimer ministro a Evangelos
Venizelos , que hasta ese momento era ministro de Defensa y conocedor a fondo
de los contratos de compras de armamento. Este ministro fue el artífice del reajuste
ministerial para negociar, aprobar ayudas y más recortes del gasto público con
Bruselas y el FMI y lo más increíble es que fue capaz de lograrlo junto a los
acuerdos sobre armamento, ¿casualidad? No sabemos lo que habrán vendido a nuestro padre, pero seguro
que vamos a pagarlo nosotros y cada día
vamos a ser más pobres aún, o lo que es
lo mismo, sin hacer nada nuestros vecinos van a ser mucho más ricos y van a
tener mejor calidad de vida porque sus derechos serán realizados a costa de
sacrificar los nuestros. A lo largo de la historia se han dado
numerosos casos de suspensiones de pago en razón de necesidades financieras:
puede citarse la "incapacidad de pago" que los aliados europeos plantearon
durante la primera posguerra a los Estados Unidos en relación con sus
deudas; La suspensión de pagos de
Alemania frente a los países aliados por reparaciones de deudas de guerra; la suspensión
solicitada por América Latina frente a
los tenedores de sus bonos en dólares en el decenio de los años treinta y más
recientemente los procesos de reconversión y condonación en Argentina, Irak, Ecuador y Haití. También cabe mencionar los cientos de aranceles proteccionistas que
se han dictado y que no son, sino una manera de reconvertir y adquirir la propia
deuda y que pase de tenedores extranjeros a tenedores nacionales devaluando
posteriormente la moneda, hundiendo al país para encareciendo el precio de los bonos y
creando un vínculo muy peligroso entre los dueños del capital y los políticos.
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