jueves, 2 de julio de 2015

.:Las avispas:.

Esta mañana he sido testigo de un hallazgo fascinante. Posada en las flores de una planta en mi balcón había una avispa.  Puede parecer algo normal, pero esta avispa era distinta a las que yo había visto. Cámara fotográfica  en mano  y con las avispas de la curiosidad  picándome sin parar, me he puesto a investigar. Al principio no lo tenía muy claro, mi falta de destreza con la cámara me inducía a pensar que podría ser un ejemplar de  Australian Hornet, un tipo de avispa solitaria con unas costumbres bastantes sencillas. Luego he apreciado ciertas marcas características que sugerían que  podría tratarse de un espécimen de Ropalidia marginata, una subespecie con unos hábitos sociales muy curiosos. Tras examinar las fotos he llegado a dos conclusiones: primero, soy un negado para la taxonomía animal,  para mi son prácticamente iguales los dos tipos  y segundo, ahora entiendo mucho mejor los últimos acontecimientos políticos  en Europa, Grecia y España. ¿Qué tendrán que ver las avispas con la política? A priori nada. Grecia, que podemos definir como un individuo solitario (estigmatizado por los rescates) en esta crisis de la colmena europea, está a punto de comenzar una metamorfosis, por lo que más que una avispa, podríamos identificarla con una mariposa, o con un renacuajo. En España individuos solitarios, muestran su discrepancia y algunos piden adelanto electoral dentro del avispero gubernamental. Los zánganos  de las otras tabarreras que constituyen la vieja guardia de la política nacional, aspirantes sempiternos a libar el néctar del poder, están mostrando una postura ante esos cambios de conducta, que me provocan cierta inquietud. Vamos a ir desarrollando esta metáfora que me ha roto la frente al mirar la avispa de mi balcón. Muchos no estarán de acuerdo con esta analogía, ya que existe la creencia popular (o mito religioso) que sugiere que los humanos nos parecemos más a las abejas. Mi opinión es que sólo en algunas ocasiones nos parecemos a las abejas. De lo que estoy seguro es que establecer ese paralelismo del sacrificio y el trabajo por el bien común ha dado muy buenos resultados a  zánganos manipuladores. Sin duda somos más parecidos a las avispas porque la inmensa mayoría de las avispas son parásitos (o más bien parasitoides) o predadoras y ciertamente el comportamiento social global del ser humano y su efecto sobre el planeta, (que no las motivaciones internas de cada uno), son destructoras de recursos. Evidentemente nadie quiere y  a nadie hace feliz, saberse consciente y parte de una colmena que está acabando con los recursos del planeta, en contra de su propia supervivencia. Tampoco ayuda a dormir tranquilo el saber  que cuantos menos recursos, más duras serán las luchas internas por su control. Lo cierto es que tanto a nivel global, estatal, local y personal esa realidad encubierta es cada día más palpable. El ecosistema político español y el europeo está siendo colonizado por una nueva especie invasora de los que se definen como” nuevos partidos”. Los viejos partidos, a la zaga, al constatar su merma en las urnas y tras su flamante remozado, parecen advenirse plácidamente a las nuevas formas de representación participativas. Para ello han establecido una serie de mecanismos más o menos democráticos para delimitar los liderazgos. Sin embargo, el grado de imprecisión  y laxitud en las normas que rigen los procesos asamblearios, no delimitan claramente el mecanismo para  tomar una decisión en un plazo concreto. Siempre existe la posibilidad de que otro órgano fiscalice, valide o derogue esa decisión. Lo anterior se materializa  como una indeterminación en quien o quienes serían los responsables últimos que deben dirimir el empate o falta de decisión de las asambleas. Es especialmente opaco en la asignación de responsabilidades en los procesos de selección de la cúpula.
Esta situación despierta suspicacias en unos, y allana el ascenso a los niveles superiores para otros. Se fija una agenda y se establecen un número indeterminado de asambleas y no hay mecanismo alternativo a la indecisión de las asambleas. Al final, el tiempo es decisivo y es aquí donde entra en marcha el mecanismo interno de tomar las decisiones en pequeños grupúsculos como hacen las abejas, que deciden que grupo de larvas serán las próximas reinas. No estamos preparados para reconocer que somos avispas.Muchos de los allegados a la nueva forma de hacer política creen que al igual que ocurre con las abejas, serán las obreras, (la masa social) las encargadas de transformarles en reina llegado el caso. Así ha sido hasta ahora.Dentro del panal existían junto a la reina una serie de potenciales reinas custodiadas por avezados zánganos esperando la ambrosía en forma de jalea que les encumbrara al olimpo. Esos días han llegado a su fin. Al igual que la avispa de mi balcón, los nuevos avisperos políticos tienen mecanismos más complejos para su organización. En estas avispas, las reinas se muestran sorprendentemente dóciles y conductualmente no dominantes. A pesar de su docilidad, sin embargo, la  reina es capaz de mantener el monopolio reproductivo endogámico en su colonia.Nuestros líderes políticos se muestran ahora flexibles y dialogantes. Sin embargo cuando por alguna causa se pierde la reina, una de las avispas obreras, se convierte en extremadamente agresiva en cuestión de minutos. Este individuo aparentemente igual al resto, desarrolla sus ovarios y comienza a poner huevos a los pocos días. Una vez erguida como nueva reina disminuye gradualmente sus niveles de agresión, y con el tiempo se convierte en una reina normalmente dócil. Los insectos sociales, al igual que los políticos, proporcionan una excelente plataforma para investigar el flujo de información en las organizaciones. Tanto en un partido político como en un avispero, el éxito de su estructura social se ​​logra esencialmente con mecanismos de información efectivos y complejos entre los miembros de la colonia. El nuevo modelo de partido político se nos presenta con una  estructura en la que existe una  red de interacciones conductuales en un plano horizontal, pero al no existir verticalidad aparente, se complica el análisis de los sistemas y motivaciones subyacentes. No hay establecido en el partido, una clara línea entre el aspirante y el puesto, pero siempre debe parecer que impera la transparencia y la igualdad. En estos nuevos partidos tiene un papel mucho más relevante el  rol adquirido. Esta  creación social existe en todas las organizaciones, pero en estos partidos  viene a complicar todavía más la ya de por sí compleja  estructura interna. Estas nuevas estructuras de poder  no difieren demasiado de los antiguos modelos verticales, con la salvedad de que ahora es más difícil separar lo que los individuos son en el partido, de lo que representan.
 El "cómo" se adquieren los roles en estos nuevos modelos de partido es algo difícil de generalizar, pero en esa aparente semejanza, ciertos individuos ejercen alguna actividad o esfuerzo por propia decisión. Esto supone que a pesar de ser iguales al resto, desde el punto de vista de la estructura, de facto, adquieren un status de superioridad. Tampoco hay que obviar que, a veces y en cierta manera, la presión del grupo puede obligar a comportarse como determine cada rol. ¿Supone ésto que Pablo Iglesias será el nuevo líder de PODEMOS para las generales? Los últimos golpes sobre la mesa cuestionando y asumiendo que no es posible la unidad popular en la izquierda, así como sus desencuentros con la prensa y los sectores críticos de su partido, no son sino, una adquisición de  rol. Como la avispa que cambia su comportamiento tornándose más agresiva,  Iglesias quiere posicionarse de cara a las próximas primarias. Otra candidatable a reina de la tabarrera popular es Esperanza Aguirre. Sus declaraciones sobre la necesidad de adelantar las elecciones, así como sus conocidos desencuentros con Rajoy, hacen pensar en la posibilidad de que presente candidatura a la Moncloa; dentro del PP o en un nuevo partido. Será también plausible que dentro del enjambre de SYRIZA haya presiones hacia Tsipras para que acepte las condiciones o abandone la colmena griega, porque ya hay una potencial reina. Para  algunos, la colmena griega debería ser un protectorado de la colmena alemana donde sería Merkel la potencial reina, aunque llegado el caso será Samarás el que adquirirá el rol de reina. Las declaraciones en las Tsipras afirmaba que hay muchos deseando ser primer ministro, así como la aceptación de una parte de las condiciones impuestas por la Troika y el FMI a cinco días de un crucial referéndum para Europa sobre la soberanía  económica y los derechos sociales, hace pensar que el panal europeo transmite una imagen de aparente calma, aunque eso parece ser sinónimo de próximos cambios, máxime si recordamos que Tsipras afirmó que si triunfaba el "Sí", a las condiciones del Eurogrupo, presentaría su dimisión. Lo que parece claro es que el giro que se ha planteado desde estos nuevos partidos para mejorar la representatividad de nuestra democracia occidental, no es más que un parche para tapar una vía de agua que hundiría al mismo Titanic. Pretenden con su apariencia transparente y asamblearia legitimar sus decisiones dentro del partido, que no su  programa. Si partimos del deber constitucional de prohibición de la arbitrariedad de los poderes públicos, y contemplamos a los partidos políticos como poderes públicos, no podemos más que sentir hastío ante la toma de decisiones de los líderes. Pretender dar solución a un problema que va más allá de los asuntos económicos y sociales (por afectar a la colectividad de las obreras), y que en los niveles superiores se traduce en una lucha personal por los escasos recursos del poder, empleando mecanismos ineficientes de asambleas, falsa transparencia, y tratar de legitimarlo con fuegos artificiales en las medidas programáticas, es a todas luces más perverso que la corrupción. Ahora voy a por ajo y amoniaco porque mucho me temo que las picaduras nos van a caer a los mismos. 

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