lunes, 6 de junio de 2016

.:Los cursillos de Jobs:.

He decidido hacer una adaptación literaria de una experiencia real. Sucedió a una persona de mi entorno. Charlamos sobre asuntos políticos y surgió el tema. Esta persona manifestó su impresión sobre unas actividades que prestaba el Servicio de Empleo y Formación de la Comunidad Autónoma de Murcia  y que recientemente ha externalizado a distintas empresas privadas. Hablo  de los cursos para quitar desempleados de las listas del paro, o como los llaman ellos, Actividades de activación formativa para la búsqueda de empleo. Según su propio relato funcionan como las reuniones de alcohólicos anónimos de las películas, pero  están amenizadas con vídeos y presentaciones. Entre el material audiovisual causó asombro un vídeo del fundador de Apple, Steve Jobs.
La dinámica es la siguiente; los parados  han de presentarse al resto y hablar de su experiencia en el mundo laboral. Al final se trata de justificar o explicar porqué se está parado. Estas acciones se dirigen a parados que ya no tienen prestación por desempleo y siguen   inscritos como demandantes de empleo. Eso no interesa al gobierno, ciertamente si no tienen posibilidades de encontrar empleo, mejor apartarlos del sistema.
Decía mi amiga- Estuve a punto de levantarme y decir -hola, mi nombre es fulanito y soy parado...y todos me contestarían- bienvenido fulanito, te queremos. Muchas de esas personas no buscan empleo activamente o tienen nulas posibilidades de encontrarlo en el momento actual. Parece lógico que el ejecutivo les anime con  acciones formativas a migrar al limbo de la  población inactiva. La letanía de justificaciones de los participantes en estos actos merece capítulo aparte o una película de Berlanga. Acorralados, defienden su inocencia, se resisten a aceptar el estigma del parado. Con gran batería de artificio y argumentos evasivos,  dejan claro que la responsabilidad sobre su situación laboral, obedece a una concatenación de sucesos negativos. Se disculpan y tratan de diferenciar las particularidades de su caso. El objetivo es dejar claro, que uno no es el único culpable.


 Esta resistencia inicial es rápidamente contrarrestada. El vídeo de Steve Jobs con el lapidario “hay que reinventarse” ayuda más bien poco a repartir la culpa. Pareciera que  hubiesen Steves Jobs por doquier. Los mensajes  optimistas que relacionan felicidad y suerte, entremezclando conceptos psicológicos, esotéricos y física de  partículas, producen un cóctel infalible que todo lo consigue. Si una cuidadora gerontológica de sesenta años, que camina con una muleta por una minusvalía del cuarenta y ocho por ciento, no encuentra trabajo ¿será que no sabe hacer su currículo ? Si un albañil de cincuenta y tantos con obesidad mórbida, problemas de depresión y ansiedad causados por su inminente desahucio, no es capaz de reinventarse ¿será porque es un parásito social?
 El mensaje que el capitalismo ofrece a  parados y  trabajadores es inequívoco. Si no trabajas, no produces, no consumes, no eres bueno para el sistema. Destacados líderes neoliberales lanzan continuamente improperios sobre la  nefasta influencia de las políticas sociales. Afirman sin despeinarse que las prestaciones sociales son becas para pasar años sabáticos. Si no te reinventas eres un parásito social. Los contratos fijos son cosa del pasado, la movilidad laboral es el futuro, los impuestos son malos porque mantienen a los vagos, etc.
No es de extrañar que alguien que viene de una antigua república socialista se queje del funcionamiento del sistema. Nadia, Búlgara cuarenta y tres años, ingeniero; cuando todos éramos ricos trabajó como empleada de hogar. Nunca ejerció su profesión, resultó imposible conseguir  acreditación o convalidación. Nos cuenta que rechazaba ofertas ante la avalancha de peticiones. Un caso parecido el de Olga; una chica Ecuatoriana, sin formación, sin pareja y con dos hijos pequeños. Trabajaba en un mercado y tenía mil ofertas, pero ahora nada. También está Alfredo, diplomado, el eterno opositor. Trabajó como administrativo, ha hecho mil cursos de formación para desempleados. Según su relato estas acciones formativas no han servido para nada.
Todo esto no tiene cabida en el mundo feliz de Jobs. En el mundo  real es normal que para freir patatas exijan licenciatura, máster, dos idiomas y experiencia. Pero hay que reinventarse, es la consigna. La profesora atiende a un chico  de unos veintipocos años que tiene verdaderos problemas para rellenar un formulario con sus datos personales. No terminó los estudios primarios. Durante el boom cambió el aula por el dinero fácil del trabajo en la construcción. Hace poco hizo un curso de iniciación a la informática y próximamente comenzará otro de Photoshop, por si lo ficha Apple o Intel para Silicon Valley.
 Hay que endulzar el currículo y saber venderse, afirma la profesora. En el mundo de Steve Jobs ibérico, el albañil puede ser perfectamente un “Advanced technical specialist tiling” o “Senior bricklayer”. El administrativo opositor pasaría a ser “Controller administrative” o “Financial Controller”. La empleada de hogar puede ser “Assistant clean ironer”. La cuidadora geriátrica es por su experiencia un “Master elderly care”... así todas. Seguro que funciona, visto el complejo que tenemos los españoles con el inglés. Con tal de parecer modernos  contratamos  personal con profesiones de rimbombante  nombre inglés y desdeñamos los oficios que suenan a CEAC, igualmente comemos muffins y no hacemos caso a las magdalenas. De eso sabe mucho Patricia, estudió turismo, tiene experiencia en pastelerías y tiendas de ropa. Nunca ha trabajado en algo relacionado con su formación. Es optimista extrema, ahora con su despido ha decidido  dar un giro a su vida. Convencida de que crisis y oportunidad son lo mismo, (un clásico  oriental de la superación personal), que el momento zen  es ideal,  gracias al yoga, las energías del entorno personal y los remedios de herbolario, se vislumbra el rumbo a su destino...siempre que su destino sea vagar sin destino por el mundo laboral. Otro chico de algo menos de treinta, afirma haber trabajado de todo, un todoterreno vamos. Ha pateado todas las webs, todos los polígonos industriales y todos los centros comerciales, pero nada. Como mucho trabajos esporádicos para unas horas. Está decidido a estudiar idiomas, alemán o chino, algo con futuro. Ha cortado limones, ha hecho chapuzas en reformas de construcción, todo de manera ilegal, sin contrato. Pero lo importante es trabajar, aunque sea sin cobrar, que digo...mejor sin cobrar. Hay una chica que afirma que estuvo de prueba tres meses, sin cobrar y sin dar de alta, en una asesoría ubicada de manera secreta en una vivienda particular. Era un trabajo que conocía porque ya lo había hecho, pero pensó que  aceptando las condiciones iniciales  quizás la contratasen, cosa que no ocurrió. El jefe decía que no hacía contratos hasta estar seguro de la valía del candidato. La despidieron -si se puede usar el término- y cuando  dijo a su jefe que al menos debería darle algo por la gasolina y los gastos, éste contestó muy ofendido y haciéndose el sorprendido, que no debería cerrarse las puertas, que no fuese tan exigente, que no estaba la cosa para exigencias, que ya estaba bien pagada con todo lo que había aprendido. Hay que reinventarse y ser feliz, endulzar el currículo, aprender idiomas, es el futuro. Si las empresas deslocalizan sus fábricas a países emergentes y el mercado laboral está  saturado, lo mejor es gastar el dinero público en acciones formativas como éstas. La lógica del empresario es la siguiente: despido a un trabajador que cobra 1000€, contrato tres que cobran 300€, recibo ayudas por los tres, baja el paro en dos y cuatro a pasar hambre. ¿ Porqué hacer  planes  formativos específicos según edad y formación? ¿Porqué intervenir en el mercado con planes de industrialización?. Mejor enseñar a los parados como hacer un documento DAFO, donde describes tus puntos fuertes/débiles y las oportunidades/amenazas del entorno. Después el profesor saca de su chistera unos  trucos para ampliar el círculo social y todo solucionado. Escuchando a mi anónimo confidente, comprendo de manera clarividente los versos de Machado sobre las dos Españas o el  concepto de aldeanismo al que hacía referencia Pio Baroja. Hay entre todos los asistentes uno que condensa el espíritu “coaching” en su máxima expresión. Es un chico joven de unos dieciocho años, como cualquier otro de su edad, lo que se conoce como “nini”
 El joven interrumpe, apostilla y salta a la primera de cambio a cualquier requiebro o crítica al sistema político en los comentarios de los participantes.  Con un tono socarrón, de ironía irrespetuosa o sarcasmo ofensivo y con la misma frase, lanza este mensaje a la audiencia; “hay que votar al coletas, ese nos va a dar trabajo a todos…” Unas veces termina diciendo; “ ya veréis con el coletas todos vamos a ser ricos” Otras veces  termina la frase así;   “ con el coletas las calles van a ser de oro”. Lo más gracioso ocurre  cuando otro participante continúa la broma y le espeta en el mismo tono ¿cómo se nota que eres de izquierda...que eres de PODEMOS? El joven se enfada mucho y contesta; “de eso nada socio...no te equivoques, yo soy del PP”...y lanza a la audiencia esta  pregunta…; ¿el PP es de izquierda o de derecha? Lo que provoca carcajadas de todos y la réplica del aludido, que usando la retórica  responde; ¿todavía estás así campeón? Anda que si. El PP, es de derechas.
El joven concluye; pues yo soy de derechas y del PP.
El chico terminó  secundaria obligatoria, no ha trabajado nunca y añade que en su casa están todos en paro.
El diario de alguien que acepte su situación pasa irremediablemente por aceptar que el sistema no va a absorber todo el paro generado por la explosión de la burbuja, que mientras el gobierno se dedique a maquillar las cuentas públicas y no invierta en planes específicos el paro será un mal endémico de la sociedad española.
Así concluyó el primer día. El segundo fue todavía mejor. Dos vídeos de superación personal en dos horas y la lectura pública de los papelitos de virtudes y pecados. El primer vídeo  concluyó afirmando que no debemos culpar a nadie ni a nada de nuestro fracaso. Si los paralíticos no andan es porque no se han fijado el objetivo. El segundo vídeo, también en la onda neoliberal, instaba a abandonar la zona de confort y adentrarse en territorio desconocido con metáforas sobre la seguridad de vivir cerca del tronco y la necesidad imperiosa de irse a vivir a las ramas para tener éxito. Como si fuésemos monos y los trabajos fuesen higos. La hora del comentario de los vídeos  fue la apoteosis final. La chica de Bulgaria comentaba que todo eso está muy bien, pero que mientras se materializa o llega el gran objetivo hay que pagar facturas. La profesora responde, debemos cambiar de actitud, aceptar trabajos temporales con condiciones y salarios malos y esperar hasta que sople el viento a favor. La chica responde que de eso nada, porque los trabajadores tenemos un precio y que si nosotros lo bajamos los empresarios se aprovecharán y lo bajarán a todo el mundo fastidiando a los demás.  Está chica al venir de un país comunista no comprende las reglas de oferta y demanda que rigen el mercado de trabajo. Si baja el  mucho el precio de la margarina y sube el de la mantequilla, la gente compra margarina. Lo mismo ocurre si hay una gran cosecha de peras y una mal cosecha de manzanas, las peras están baratas y las manzanas caras. El mercado laboral funciona igual, si el empleo más demandado es ingeniero informático pero  en el mercado hay muchos peones de albañil, las empresas tecnológicas empezarán a contratar a peones de albañilería porque son más baratos. Al final son compatibles y sustitutos, ¿qué importa si la estructura es de bytes o de ladrillo?

1 comentario:

  1. Genial. Describe a la perfección, el mundo real. Y me encanta su ironía, sobre la falacia de "inventarse a sí mismo", meta totalmente imposible, a no ser que seas millonario, como Steve Jobs, que aún así, no pudo inventarse un remedio para no morir.Lo dicho, genial.

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